Un piso de concreto
transforma vidas
La evidencia sigue mostrando que un piso de concreto realmente transforma vidas
En Honduras, como a lo largo de Latinoamérica y el Caribe, miles de familias aún viven sobre pisos de tierra. Es una realidad que suele normalizarse, pero que tiene efectos directos en la salud, la economía y el desarrollo de la familias y sus comunidades. En Hábitat para la Humanidad hemos confirmado con evidencia a través de evaluaciones de impacto cualitativas y cuantitativas que cambiar un piso de tierra por uno de concreto realmente transforma la vida de las personas.
Ese fue uno de los mensajes centrales que compartimos durante el foro “Desde la Raíz: Construyendo Soluciones Seguras y Resilientes”, realizado en marzo en Honduras, un espacio en el que reunimos a representantes de distintos sectores para conversar sobre los desafíos de vivienda que enfrenta el país y sobre las soluciones que ya están demostrando resultados.
Uno de los momentos más relevantes del encuentro fue la presentación del informe de evaluación de impacto de la iniciativa 100 mil pisos para jugar. Los hallazgos del estudio evidencian con claridad el efecto positivo de esta mejora: una reducción del 17% en la incidencia de enfermedades respiratorias, diarreicas e intestinales, así como una disminución del 9% en los gastos médicos de las familias.
Más allá de los datos, lo más significativo es lo que estos resultados representan menos enfermedades en el hogar, menor presión económica y mayores posibilidades de destinar recursos a otras necesidades y prioridades.
En un país donde más de 585 mil hogares aún viven con pisos de tierra, una intervención como esta tiene un impacto profundo, porque no solo transforma la vivienda, también abre la puerta a condiciones más saludables, seguras y dignas para la vida cotidiana. El estudio evidencia además efectos positivos en dimensiones clave del desarrollo humano, como la salud y el bienestar, la educación y el desarrollo económico. Para conocer los hallazgos en detalle, les dejamos el informe completo en este enlace.
Este estudio y los demás que hemos aplicado, reafirman uno de nuestros mayores compromisos y enfoques: invertir en vivienda es invertir en salud, bienestar y oportunidades. Cada mejora en el hogar tiene el potencial de generar cambios que se sienten todos los días, desde la reducción de enfermedades hasta una mayor estabilidad para la familia.
El foro también nos permitió poner esta conversación en perspectiva. En Honduras, el déficit habitacional supera el 60%, una cifra que refleja la magnitud del reto y la necesidad de impulsar respuestas sostenibles, articuladas y centradas en las personas.
En ese mismo marco lanzamos la campaña “Todo niño merece la casa que dibuja”, una iniciativa con la que buscamos sensibilizar a la sociedad y movilizar apoyo para que más familias puedan reemplazar pisos de tierra por pisos de concreto.
En Hábitat para la Humanidad seguimos apostando por soluciones que respondan a necesidades reales y generen resultados medibles.