Tener un baño digno
promueve el desarrollo de las familias
¿Cuándo tomaste tu última ducha? ¿Pudiste hacerlo de forma privada y segura? En nuestra región, hay familias forzadas a usar baños compartidos o incluso ducharse en el patio con ayuda de un balde. Para estas personas, un baño es más que infraestructura, representa el punto de partida para garantizar el derecho humano a una vida segura, saludable y productiva.
Tener un baño es un privilegio
En América Latina y el Caribe, el saneamiento seguro es todavía un privilegio. Según nuestra consulta a la base global de datos JMP, mientras poco más de la mitad de la población tiene servicios de saneamiento seguros, más de trescientos millones de personas conviven con sistemas que contaminan sus suelos y ríos. Esta carencia se traduce en 47 millones de hogares con letrinas sin salubridad, privacidad ni seguridad, donde una noche de lluvia convierte una necesidad básica en un peligro físico.
¿Por qué un baño puede ser un motor de desarrollo?
Aunque para muchos la relación entre el saneamiento y la calidad de vida parece obvia, la realidad en América Latina y el Caribe demuestra que, ante múltiples necesidades urgentes, la inversión en baños dignos suele quedar en segundo plano, a pesar del aporte que estos representan.
Ventajas de los baños adecuados:
- Menos transmisión de enfermedades: el saneamiento interrumpe de forma directa la cadena de transmisión de enfermedades, esto protege especialmente a los niños de afecciones gastrointestinales, infecciosas y respiratorias.
- Menos accidentes: baños accesibles reducen accidentes físicos en personas mayores al evitar traslados por patios oscuros y lodosos.
- Más salud mental: el estrés crónico y la vergüenza asociados a no contar con un espacio digno erosionan la autoestima, la productividad y la esperanza de mejora, especialmente de las mujeres, quienes cargan con el peso de labores de cuidado que se vuelven fútiles sin las condiciones mínimas de infraestructura. Los baños adecuados tienen un impacto emocional importante y acumulativo en las personas.
Un baño funcional con iluminación, puertas, ventanas, agua corriente y revestimientos adecuados no solo previene diarreas, sino que también reduce riesgos de infecciones urinarias en mujeres y enfermedades respiratorias.
Muchos relatos, especialmente de mujeres, nos han permitido entender que, aunque es cierto que la relación más obvia es la del baño y la salud, hay algo más. Hay un círculo de precariedad que afecta directamente el desarrollo económico y educativo, ya que las historias de ausentismo laboral y escolar por enfermedades relacionadas al mal saneamiento son recurrentes.
Juntos, construimos baños seguros
Hábitat para la Humanidad trabaja integralmente el tema de agua, saneamiento e higiene dentro de sus intervenciones en once países de América Latina y el Caribe.
Algunos ejemplos de nuestro trabajo:
Brasil: construimos cisternas en las comunidades rurales del Noreste de Brasil, con énfasis en el estado de Pernambuco, para garantizar el acceso al agua potable a familias de agricultores que sufren largas sequías y pobreza. De esta forma, liberamos a mujeres, niños y ancianos de la pesada carga de caminar grandes distancias para abastecer de agua sus hogares.
Bolivia: con el Proyecto YAKU buscamos aumentar el acceso a agua potable y saneamiento en las zonas periurbanas de Bolivia (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz). En Santa Cruz, ayudamos a los gobiernos locales y comité de agua a mejorar sus sistemas de filtración, cloración y distribución para mejorar el acceso a agua potable a las comunidades vulnerables de la zona. El proyecto ha beneficiado a más de 225 000 personas desde 2023 hasta finales de 2025.
Paraguay: ante la situación crítica de que solo el 15% de la población tiene acceso a alcantarillado, desde hace diez años, impulsamos la campaña Salud al agua, para mejorar estas condiciones en las comunidades en donde, según los datos de tendencias globales, la situación, en vez de mejorar, está empeorando: asentamientos urbanos vulnerables y con bajos ingresos.
“Gracias a la ayuda de Hábitat para la Humanidad, hoy tenemos un baño cómodo y seguro. Es un alivio enorme, especialmente para mis dos niñas, de tres y cuatro años, que están aprendiendo a usar el sanitario. Tener este espacio en condiciones hace una gran diferencia para nuestra familia y nos da tranquilidad todos los días.”
Nuevas mediciones de impacto
Durante nuestros años de trabajo en el tema de agua, saneamiento e higiene (WASH), acumulamos muchas experiencias y acompañamos cambios en familias que eran un número más. Estas vivencias nos han inspirado a buscar una evidencia más sólida y cuantificable.
En marzo de 2026 lanzaremos una evaluación de impacto en Paraguay que permitirá probar, con datos precisos, cómo un baño adecuado transforma la salud física y emocional, la educación y la economía de las familias. Mantente al tanto para acompañarnos en este lanzamiento y descubrir juntos por qué invertir en saneamiento es la forma más efectiva de garantizar un futuro digno y seguro.