Mercado de la vivienda debe ser considerado en los planes de recuperación económica en América Latina y el Caribe

Informe de Hábitat para la Humanidad Internacional

  • Informe de Hábitat para la Humanidad Internacional revela que los países subestiman la contribución de la vivienda al PIB.
  • Reactivación económica por medio de ese sector proporcionaría mejoras en las condiciones de los hogares y en la salud de las comunidades durante la pandemia.

Costa Rica, 5 de octubre de 2020. Hace más de 30 años, cuando las Naciones Unidas designó el primer lunes de cada octubre como el Día Mundial del Hábitat, jamás hubiésemos imaginado la importancia que una vivienda segura y digna tendría hoy frente a la pandemia del COVID-19, reflexiona Jonathan Reckford, CEO de Hábitat para la Humanidad Internacional.

Según datos de la CEPAL, en América Latina y el Caribe, casi 100 millones de personas (21 % de la población urbana) vive en pobreza, en viviendas no adecuadas o asentamientos, con poco acceso a agua potable y saneamiento.

Por esta razón, en el marco del Día Mundial del Hábitat, Hábitat para la Humanidad publica hoy el informe Cornerstone of Recovery, en el que analiza los datos de vivienda presente en el PIB de Perú, Brasil, México, Egipto, India, Indonesia, Kenia, Filipinas, Sudáfrica, Tailandia y Uganda; para reflejar la contribución real de la vivienda en el PIB mediante el uso de estándares de cálculo aceptados internacionalmente.

El objetivo era dimensionar en las economías el papel de la vivienda, representando tanto la inversión, así como el consumo de vivienda. Para ello, se examinaron a detalle los datos del PIB de los 11 países y se analizó si realmente el sector vivienda podría apoyar en la recuperación económica en el mundo; tomando en cuenta que al mismo tiempo de que se activaría la economía, se estarían mejorando los hogares de bajos ingresos a viviendas más seguras y saludables, y esto ayudaría a disminuir la propagación del COVID-19.

“Los resultados son reveladores: los datos del mercado de la vivienda en el PIB en los países de ingreso bajo a medio suelen estar incompletos o ser inexactos. Los esfuerzos por medir la contribución de este sector a la economía se han centrado principalmente en los países desarrollados”.
— Ernesto Castro-García, Vicepresidente de Área para América Latina y Caribe, en Hábitat para la Humanidad Internacional.

Según el informe, en los países se tiende a desestimar el componente general de servicios de vivienda, que incluye costos de alquiler, mantenimiento y servicios públicos, así como el valor equivalente asignado de alquiler de viviendas ocupadas por sus propietarios.

Como resultado, la vivienda contribuye más de lo esperado al PIB de las economías, con un promedio del 13,1 % del PIB en los países del informe, a la par de otros sectores como el de manufactura, que suele atraer mucha más atención en los planes de recuperación económica.

Además, es probable que la vivienda informal y los servicios de vivienda estén desestimados o del todo no se incluyan en los balances nacionales. Por sí sola, la vivienda informal podría contribuir entre un 1,5 % y 2,8 % adicional al PIB, si se contabiliza adecuadamente.

Por ejemplo, en México se calcula que la contribución real del sector de vivienda al PIB es del 18,5 %, siendo solo un 17,7 % el reportado actualmente. Por su parte en Brasil los servicios de vivienda representan USD$278,4 mil millones, un 15,5 % del PIB. En general, si se incluyera el posible subconteo del enorme sector de vivienda informal presente en suelo brasileño, la contribución de la vivienda al PIB podría llegar al 21,8 %.

Otro dato revelador del informe es que, de los 11 países analizados, Perú, Egipto y Uganda no tenían cifras de los servicios de vivienda en el PIB. Sin medir la contribución, los países no pueden ser conscientes del potencial del mercado y se puede estar dejando por fuera oportunidades de recuperación económica y social vitales ante la pandemia.

Según la medición del informe, en Perú se logró calcular que solo el sector de construcción y mejoramiento de vivienda mueve USD$14,9 mil millones, lo que equivaldría a un 6.6 % del PIB. A eso, habría que sumarle todos los datos del subconteo que se deben rastrear.

Importancia desapercibida. Si bien las intervenciones en el sector de la vivienda pueden producir grandes efectos de estímulo económico y mejorarían las condiciones de salud de las familias, los gobiernos no las utilizan de manera prominente. Prueba de ello es que de los 196 países con respuestas económicas ante el COVID-19 analizadas por el Fondo Monetario Internacional, solo 22 naciones incluyeron explícitamente iniciativas de vivienda.

De los países analizados en el estudio solo Egipto, India y México tenían planes de vivienda en sus propuestas. Este último incluye un seguro de desempleo para prestatarios y facilidades para préstamos adicionales.

Proyectos necesarios. Tras el estudio, Hábitat para la Humanidad insta a los países a que el mercado de la vivienda forme parte de sus planes de recuperación económica. Ya es conocido que las inversiones en vivienda saludable y segura tienen mayores beneficios que los esperados: crean empleo, generan ingresos, mueven la economía y, en particular en esta época de pandemia, ayudarían a evitar el hacinamiento que hace que las comunidades sean más vulnerables ante el virus.

Los autores del informe recomiendan impulsar políticas de estímulo que, en cooperación con los sectores internacional y privado, se centren en las familias con ingreso medio y bajo y, a la vez, incluyan a los mercados formales e informales, a las viviendas de alquiler y a las organizaciones comunitarias.

Además, enfatizan acciones de corto plazo para poner a disposición terrenos adecuados para vivienda; abrir el acceso al financiamiento para desarrolladores, familias y propietarios; proporcionar subsidios equitativos a las familias; y ofrecer incentivos a entidades crediticias y constructores.

Acerca de Hábitat para la Humanidad  

Impulsada por la visión de que cada persona merece un lugar digno para vivir, Hábitat para la Humanidad comenzó en 1976 como un movimiento de base en una granja comunitaria en el sur de Georgia, Estados Unidos. La organización de vivienda ha crecido desde entonces hasta convertirse en un líder mundial sin fines de lucro, que trabaja en comunidades locales en todos los 50 estados en los EE. UU. y en más de 70 países.

Los propietarios de una vivienda Hábitat no son simples espectadores, sino que participan en la solución de su vivienda. Muchos trabajan con voluntarios, emplean un crédito a la medida o usan otros métodos. Familias y personas necesitadas de una mano se asocian con Hábitat para la Humanidad para construir o mejorar un lugar al que puedan llamar hogar. A través de apoyo financiero, el voluntariado o la adición de una voz para apoyar la vivienda asequible, todo el mundo puede ayudar a las familias a alcanzar la fuerza, la estabilidad y la autosuficiencia que necesitan para construir una vida mejor para sí mismas. A través de vivienda, empoderamos a las personas. Para obtener más información, visite https://www.habitat.org/lac-es.