Una vivienda segura durante la pandemia

Una vivienda segura

Durante la pandemia reafirmamos nuestro compromiso de hacer de cada vivienda un hogar

Alrededor del mundo, el mandato general durante la pandemia ha sido: quédate en casa. Nuestra vivienda ha tomado un protagonismo vital en la lucha contra el COVID-19 y ya no es solo el lugar donde vivimos, sino que se convirtió en el centro de estudios de nuestros hijos, oficina de trabajo para quienes pueden teletrabajar, parque de juegos para los más pequeños y refugio para los adultos mayores.

Hoy, la vivienda es la primera línea de defensa que tenemos contra el COVID-19. Froilán lo tiene clarísimo, quien, a pesar de tener dificultades económicas, agradece el tener una vivienda segura para que su familia evite el contagio del virus.

“No puedo trabajar y hace falta dinero para comprar alimentos para la familia, pero tenemos un lugar donde protegernos”, asegura Froilán.

A sus 42 años, junto a su esposa Eduarda, cuidan desde su hogar en Cochabamba, Bolivia, a su hija Ruth, quien padece de Pie Bot, una afección congénita que afecta los pies y que, con un adecuado tratamiento durante los primeros años de vida, puede corregirse en la mayoría de los casos.

Para esta familia, su casa se ha convertido en su primera línea de defensa. La pareja vive ahí con sus ocho hijos, con edades desde los 5 hasta los 21 años. Ellos fueron beneficiados con las mejoras en su vivienda como parte del proyecto “Te esperamos en casa” de Hábitat para la Humanidad Bolivia, que apoya a familias que cuentan con un niño/a o mamá con cáncer o enfermedad severa.

Gracias a la alianza de esta familia con Hábitat Bolivia, Ruth vive en una vivienda con las condiciones necesarias para su recuperación y tratamiento exitoso.

En este tiempo de pandemia, la familia se ha podido proteger eficazmente desde casa. Saber que habitan en vivienda segura, donde la familia puede evitar el contagio del COVID-19, es la tranquilidad de millones de personas que se han aliado con Hábitat en todo el mundo.

Son muchas las historias como las de Froilán, Ruth y Eduarda; súmate a la causa en soyhabitat.org