Una madre sosteniendo a su bebé

La salud empieza con un hogar

Una vivienda digna mejora la salud

Dunia vivía en una casa con piso de tierra en Honduras. Ella cuenta que limpiar era imposible y que lo único que podía hacer era barrer para tratar de reducir el polvo. No es la única madre que enfrenta desafíos. En República Dominicana, Luisa comparte su testimonio: “No me sentía bien con mi piso en mal estado.  La habitación de la niña se llenaba de agua y, si llovía, se ensuciaba siempre todo; mi hija siempre tenía gripe”. En Paraguay, Gloria necesitaba un baño independiente para su hija, cuyo tratamiento contra el cáncer de mama requería una mejora en la vivienda.

Estas tres madres comparten algo en común, además de sus dificultades: se aliaron con Hábitat para la Humanidad para mejorar sus condiciones de vivienda a través de diferentes programas en la región. Durante los últimos tres años, hemos realizado investigaciones para entender si esta decisión mejoró algo más que una estructura física. En efecto, así fue. Nuestros estudios muestran que la vivienda digna tiene un impacto positivo en la salud de las personas.

Gloria, de Paraguay; Luisa, de República Dominicana, y Dunia, de Honduras, son madres que trabajaron en alianza con Hábitat para la Humanidad para mejorar sus hogares.

(De izquierda a derecha) Gloria, de Paraguay; Luisa, de República Dominicana, y Dunia, de Honduras, son madres que trabajaron en alianza con Hábitat para la Humanidad para mejorar sus hogares.

A través de la iniciativa 100 mil Pisos para Jugar, Hábitat ha construido más de treinta mil pisos de concreto en América Latina y el Caribe. Esta mejora ha reducido las enfermedades respiratorias, diarreicas y de la piel en un 17 % en Honduras y en un 19 % en Guatemala. Asimismo, en Guatemala, la necesidad de visitar al médico o comprar medicamentos disminuyó en un 46 %. De manera similar, en Paraguay, la construcción de baños dignos ha reducido las enfermedades en un 32 % y la necesidad de atención o tratamiento médico en un 46 %. Las personas en este país han informado que sus nuevas instalaciones de ducha les ayudan a mantener el espacio más cálido, ya que pueden cerrar la puerta y las ventanas. Además, también pueden usar agua caliente en el invierno.

Las mejoras a la vivienda reducen las enfermedades

Una vivienda en malas condiciones está vinculada a problemas de salud

Silvia, de Guatemala, conoce de primera mano cómo una vivienda en malas condiciones puede afectar la salud. “Antes la casa se mojaba tanto que mi nena se enfermaba mucho. Le daba mucha diarrea y bastante tos. Se enfermaba entre cada diez días y quince días. Ahora con el piso de concreto casi no se enferma”. Su testimonio coincide con los datos recopilados en nuestro informe Vivienda y salud. Diversos autores han vinculado la vivienda inadecuada con múltiples problemas de salud, entre ellos infecciones respiratorias, enfermedades transmitidas por vectores, lesiones y enfermedades gastrointestinales (Jacobs & Kelly, 2003; Torres Parra et al., 2024). En 2016, las carencias en el acceso al agua, el saneamiento y la higiene estuvieron directamente relacionadas con aproximadamente el 40 % de todas las muertes por diarrea en la región (CAF, 2023).

Los niños, las personas adultas mayores y las mujeres suelen pasar más tiempo en el hogar, lo que aumenta su exposición a los riesgos para la salud asociados a las condiciones de la vivienda (OMS, 2022). En el caso de los niños, la vivienda en mal estado incrementa el riesgo de lesiones y problemas respiratorios debido a la exposición a toxinas como el plomo y el moho (Reece, 2021).

Mejorar viviendas mantiene a los niños sanos

Dado que los niños pequeños suelen jugar en el piso, están más expuestos a la contaminación y a la humedad; también pueden lastimarse. Leydi, de Honduras, ha notado un cambio después de recibir un piso de concreto. “Se siente mucho mejor, porque a los niños ahora les gusta jugar más. Se me enferman menos también, antes tenían granos y desde que pusieron el piso, ya no le salen esas cosas.”

En Housing, Health and Happiness, los autores analizan el impacto de reemplazar un piso de tierra en la salud. Los investigadores encontraron una disminución de las enfermedades diarreicas (49 %), las infecciones parasitarias (78 %) y la anemia (81 %) en los niños. Günther y Fink (2011) también señalan que invertir en infraestructura de agua y saneamiento podría prevenir hasta 2.2 millones de muertes infantiles al año en el mundo en desarrollo, con un costo anual promedio por vida salvada equivalente a entre el 65 % y el 80 % del PIB per cápita de estos países. En Paraguay, las familias que se asociaron con Hábitat para mejorar sus instalaciones de saneamiento experimentaron una reducción del 16 % en las enfermedades diarreicas pediátricas.

Los baños también son un tema clave para la privacidad de los niños y el desarrollo de su sentido de independencia. Las familias en Paraguay han reportado mañanas más fáciles al preparar a los niños para ir a la escuela. Durante un grupo focal de este estudio, una persona participante compartió: “Ahora podemos bañarnos debajo de la ducha, ya no hay que salir al patio; hasta los chicos pueden bañarse solos y todo bien.”

En Guatemala, un nuevo piso de concreto ha ayudado a Natalia a cuidar la salud de sus nietos.

Más salud significa menos gastos médicos

Las familias con una vivienda adecuada gastan menos dinero en médicos y medicamentos. Tras mejorar sus baños, las familias paraguayas redujeron a la mitad su necesidad de atención médica, lo que les permitió ahorrar alrededor de 12 dólares mensuales. De manera similar, las familias con un nuevo piso de concreto gastaron 95 %, 79 % y 39 % menos en consultas médicas y medicamentos en HondurasRepública DominicanaGuatemala, respectivamente. En el caso de las familias hondureñas, esto representa un ahorro de aproximadamente 21 dólares al mes, cerca del 14 % de sus ingresos totales. “Antes gastábamos en medicina, porque pasaban enfermos los niños, pero hoy ya no”, dice Aidé, de Honduras.

“Antes se gastaba más en comprar medicamentos, ir al pueblo a buscar un médico ya que a los niños les daba más gripe, tos, fiebre y diarrea”, comparte de una las personas que recibió un piso de concreto en Guatemala.
Las familias con mejoras en sus viviendas ahorran dinero en consultas médicas y medicamentos

Las personas se sienten más satisfechas y menos estresadas en una vivienda digna

Contar con un lugar digno para vivir mejora no solo la salud física, sino también la salud mental. Las personas en situación de necesidad a menudo sienten vergüenza de recibir visitas en su casa y también pueden experimentar estrés cuando el espacio es demasiado reducido o cuando carecen de privacidad.

Estudios previos han demostrado que la salud mental se ve afectada por las condiciones de la vivienda. Las familias con un piso de concreto reportaron una disminución del 52 % en la depresión y una reducción del 45 % en el estrés. En las investigaciones de Hábitat, las familias que recibieron esta mejora también manifestaron un mayor sentido de bienestar, el cual medimos a través del nivel de satisfacción con la vivienda después del cambio. Esta satisfacción aumentó en un 25 % en República Dominicana, 17 % en Guatemala y 12 % en Honduras.

“Ahora hasta nuestros hijos están más motivados a colaborar con la limpieza del piso porque es más fácil barrer, mover las cosas y los muebles ya que el piso está liso y no levanta polvo como antes”, comenta una persona participante de un grupo focal en Petén Guatemala, su familia recibió un piso de concreto.

En Paraguay, la satisfacción con la vivienda aumentó un 24 % después de mejorar las instalaciones de los baños, pero también se pone de relieve otro aspecto clave: la seguridad. En los grupos focales de este estudio, las familias compartieron su miedo a salir de noche para usar el baño. En ocasiones, como el baño no tiene puerta, no tienen privacidad. Algunas personas también dependen de sus familiares: “Y siempre me voy a la casa de mi hijo, pero algunas veces no quiero molestarles demasiado, pero qué voy a hacer. Yo no tengo el baño todavía”, compartió una de las personas participantes.

La percepción de seguridad del baño aumentó en un 56 % entre las familias que se asociaron con Hábitat para realizar esta mejora. Asimismo, la autoestima de las personas aumentó en un 14 %. “Antes daba vergüenza, ahora una se siente mejor con su casa, más segura de sí misma”, compartió otra persona participante del estudio. Las mujeres, en particular, se benefician de las mejoras en los baños, ya que ahora cuentan con mayor privacidad y pueden tener mejores condiciones de higiene durante su periodo menstrual.

Invertir en vivienda es invertir en la salud de las personas

Diversas investigaciones han demostrado que invertir en vivienda es mucho más que proporcionar un techo, un baño o un piso. Una vivienda digna es una herramienta que permite a las familias pasar del modo de supervivencia al modo de oportunidad. Las personas con mejor salud tienen más posibilidades de salir adelante en distintos ámbitos de su vida. Si tú o tu empresa están interesados en contribuir a catalizar este potencial, donacontáctanos abramos juntos la puerta a un mundo en el que cada persona tenga un lugar digno donde vivir.

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Este informe demuestra el impacto de baños saludables en la salud, el desarrollo económico, la educación y las relaciones sociales de familias paraguayas. El estudio evalúa dos grupos de familias: el primer grupo recibe la mejora de su baño, el segundo no la recibe. Se realiza una medición inicial y una medición meses después, para, posteriormente, comparar los datos de ambos grupos y determinar si existen diferencias.

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Decent housing improves people’s health

April 07, 2026

Decent housing has a positive impact on people’s health. In Honduras, families with a new concrete floor spent 95 % less in medical consultation and medicine. Similarly, in Paraguay, families with a new bathroom experienced a 16% decrease in pediatric diarrheal diseases.

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