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¿Cómo proteger las viviendas ante el fenómeno del Súper Niño?

El fenómeno de El Súper Niño puede traer sequías, calor extremo, lluvias intensas e inundaciones. Conoce cómo estos eventos pueden afectar tu vivienda y qué medidas puedes tomar para protegerla.

Manifestación de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) en nuestra región

Cuando se da el fenómeno de El Niño, el calentamiento modifica los patrones de viento y lluvia, lo cual provoca, en algunas zonas, sequías prolongadas, escasez de agua y temperaturas más altas. Este año, este fenómeno será todavía más fuerte y, por eso, se le ha llamado El Súper Niño.

En Centroamérica:

  • El Niño suele estar asociado con una disminución de las precipitaciones, lo cual afecta la agricultura, el abastecimiento de agua y aumenta el riesgo de incendios forestales.
  • La Niña se manifiesta en lluvias más intensas y frecuentes, incrementa el riesgo de inundaciones, deslizamientos de tierra y daños a la infraestructura y las viviendas.

En Suramérica:

  • Impacto desigual 
    • Lluvias torrenciales e inundaciones en la costa del Pacífico (Perú y Ecuador)
    • Sequías severas en el norte del continente (Colombia, Venezuela y norte de Brasil) y lluvias intensas en el Cono Sur

En el Caribe:

  • Disminución importante de las lluvias, aumento de las temperaturas y olas de calor intensas, reducción en los caudales de los ríos y embalses, y un impacto negativo directo en la agricultura, la ganadería y la seguridad alimentaria.

Mantente atento a las noticias en tu comunidad

Tanto las familias como las comunidades deben mantenerse informadas a través de los boletines y alertas emitidos por las autoridades. La información oportuna permite anticipar riesgos, tomar medidas preventivas y proteger vidas, viviendas e infraestructura comunitaria.

Afectación de las viviendas

Las viviendas, especialmente aquellas construidas con materiales tradicionales o ubicadas en zonas de riesgo, pueden sufrir graves daños debido a eventos climáticos extremos. Las lluvias intensas, las inundaciones, las sequías prolongadas y las altas temperaturas afectan la seguridad, la salud y el bienestar de las familias.

Daños por lluvias e inundaciones

El agua puede afectar tanto la estructura como las condiciones de habitabilidad.

  • Humedad y filtraciones: el exceso de agua provoca la aparición de humedad en paredes, pisos y techos. Con el tiempo, esto deteriora los materiales y favorece la aparición de moho, lo que puede afectar la salud.

  • Daños y colapso de cimientos: cuando el agua se acumula alrededor de una vivienda durante largos períodos, el suelo pierde estabilidad y resistencia. Esto puede ocasionar hundimientos, grietas en las paredes e incluso el colapso parcial o total de estructuras y muros perimetrales.

  • Pérdida o deterioro de techos: los fuertes vientos asociados a tormentas y huracanes pueden desprender láminas de zinc, tejas u otros materiales de cubierta. Asimismo, las lluvias intensas generan filtraciones que dañan techos, cielos falsos, instalaciones eléctricas y pertenencias de las familias.

  • Daños a servicios básicos: las inundaciones pueden afectar sistemas de agua potable, alcantarillado y energía eléctrica, esto dificulta la recuperación de las comunidades después de un evento extremo.

Daños por sequías y calor extremo

  • Grietas estructurales: durante períodos prolongados de sequía, los suelos pierden humedad y se contraen. Este fenómeno es especialmente común en terrenos arcillosos y puede generar movimientos en la base de las construcciones, esto causa grietas en paredes, pisos y cimientos.

  • Deterioro acelerado de materiales: la exposición constante a altas temperaturas y radiación solar puede reducir la vida útil de ciertos materiales de construcción, esto provoca deformaciones, desgaste prematuro y mayores costos de mantenimiento.

  • Mayor riesgo de incendios: las condiciones secas y el calor extremo favorecen la propagación de incendios forestales y de vegetación. Las viviendas ubicadas cerca de áreas boscosas o pastizales son particularmente vulnerables a este tipo de amenazas.

  • Aumento de la temperatura interior: las viviendas sin un diseño adecuado para el clima pueden acumular calor, esto genera condiciones incómodas para las familias y aumenta los riesgos para la salud, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

¿Qué podemos hacer? 

Acciones frente a El Niño (sequía y calor extremo)

En las viviendas

  • Ahorrar y almacenar agua mediante tanques, barriles u otros sistemas de almacenamiento para enfrentar períodos de escasez.

  • Reparar fugas en tuberías, llaves y sistemas de distribución para evitar desperdicios.

  • Mejorar la ventilación de la vivienda mediante ventanas, sombra natural o techos adecuados que reduzcan la acumulación de calor.

  • Mantener limpios los alrededores de la vivienda para disminuir el riesgo de incendios causados por vegetación seca.

En las comunidades

  • Proteger las fuentes de agua como ríos, quebradas y manantiales mediante la reforestación y la conservación de las cuencas.

  • Promover campañas de ahorro de agua y uso responsable del recurso hídrico.

  • Evitar quemas agrícolas y fogatas, especialmente durante períodos de sequía.

  • Desarrollar planes comunitarios de respuesta ante escasez de agua y emergencias por incendios forestales.

Acciones frente a La Niña (lluvias e inundaciones)

En las viviendas

  • Revisar y reforzar techos, puertas y ventanas para resistir lluvias fuertes y vientos intensos.

  • Limpiar canaletas, bajantes y drenajes para facilitar la evacuación del agua.

  • Sellar grietas y filtraciones en paredes y techos para evitar daños por humedad.

  • Elevar equipos eléctricos, documentos y bienes importantes en zonas con riesgo de inundación.

  • Construir o mejorar sistemas de drenaje alrededor de la vivienda para evitar acumulaciones de agua.

En las comunidades

  • Mantener limpios los canales, cunetas, alcantarillas y tragantes, para evitar que la basura obstruya el paso del agua.

  • Identificar zonas seguras y rutas de evacuación para actuar rápidamente en caso de emergencia.

  • Monitorear áreas de riesgo, especialmente laderas inestables y zonas cercanas a ríos o quebradas.

  • Organizar comités comunitarios de gestión del riesgo para coordinar acciones preventivas y de respuesta.

  • Promover jornadas de limpieza y mantenimiento comunitario antes de la temporada lluviosa.


 

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), El Niño y La Niña son dos fenómenos climáticos naturales que forman parte de un mismo ciclo llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Estos fenómenos ocurren en el océano Pacífico ecuatorial y tienen la capacidad de influir en el clima de muchas regiones del mundo, incluyendo Centroamérica.

Este fenómeno tiene dos fases principales:

  • El Niño: se vuelven más cálidas de lo normal.
  • La Niña: se enfrían.

Aunque El Niño y La Niña son fenómenos naturales que han ocurrido durante siglos, sus efectos pueden verse agravados por el cambio climático. Por esta razón, es importante que las comunidades, las autoridades y los propietarios de viviendas adopten medidas de resiliencia climática, es decir, acciones que permitan reducir los daños y recuperarse más rápidamente ante eventos extremos como sequías, tormentas, inundaciones o huracanes.

Comprender cómo funcionan El Niño y La Niña ayuda a prepararse mejor para sus impactos, proteger las viviendas y fortalecer la seguridad y el bienestar de las familias frente a los riesgos climáticos.

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