Un hombre y su hija en la puerta de una casa

16 voces

Manuel, Honduras

Honduras, Manuel

Salvar la vida, perder la vivienda

“Lo único que a mí me quedó fue sacar a mi hija”, pensó Manuel cuando, en noviembre de 2020, las inundaciones ocasionadas por los huracanes Eta y Iota se llevaron su vivienda. En aquel entonces, su hija Raquel tenía apenas cuatro años y estaba enteramente a su cuidado, como lo sigue estando hasta hoy. Ahora, su voz se une a otras quince desde un lugar de esperanza: su nueva vivienda en la colonia Brisas de Omoa, en el norte de Honduras. Su testimonio refleja el enfoque de Hábitat para la Humanidad en la reconstrucción después de un desastre.

“Lo más difícil fue pensar que después de tener uno la vivienda, se puede decir todo, saber que mi hija iba a quedar totalmente en la calle. Porque yo siempre he pensado, siempre, en ella. Y, entonces, para mí, fue duro eso.”
Manuel ha estado a cargo de su hija desde que tenía seis meses, juntos enfrentaron la pérdida de su vivienda tras las inundaciones

Manuel ha estado a cargo de su hija desde que tenía seis meses, juntos enfrentaron la pérdida de su vivienda tras las inundaciones

En el ojo de los huracanes

Cuando los huracanes llegaron, Manuel vivía en la colonia Ortega, en Omoa. Además de ser un padre dedicado, era un líder comunitario, por lo que su primera preocupación fue ayudar a sus vecinos. Al principio, las llenas, como llaman en la zona a las crecidas del río, no afectaron directamente su vivienda. La primera pasó sin causar daños. Con la segunda, cedió un paredón. La tercera derribó otro, mucho más grande. Para la cuarta, su casa ya estaba en riesgo por los deslizamientos. Con la quinta llegó la tragedia: el agua rebalsó y descendió con tal fuerza que arrasó varias viviendas. Siete casas quedaron completamente destruidas e inhabitables. Entre estas, la de Manuel.

“Yo le decía a la demás gente: ‘sálgase’, pero yo no me quería salir.
Manuel todavía guarda terribles recuerdos de la tragedia.

Manuel todavía guarda terribles recuerdos de la tragedia.

Además del terror del momento, Manuel temía por su hija, Raquel. Desde que tenía seis meses de nacida, ha estado enteramente a su cuidado y se ha convertido en el motor de su vida. Tras lo sucedido, la niña se asustó muchísimo y no volvía en sí. Él le dio seguimiento a su estado emocional, preocupado por posibles secuelas. Con el tiempo, la niña se fue animando y sintiendo mejor, pero la pérdida de los bienes materiales impedía que Manuel pudiera brindarle la misma calidad de vida que tenían antes.

“Cuando se fue mi vivienda, yo lloré. Sinceramente, lloré al saber cuánto me había costado. El solar me lo habían dado a pagar y acababa de terminar de pagarlo. También había terminado de pagar, hacía apenas unos dos meses, el préstamo que había sacado en el banco. Y entonces se me fue todo.”
Hábitat para la Humanidad entregó kits de emergencia después del impacto de Iota.

Hábitat para la Humanidad entregó kits de emergencia después del impacto de Iota.

La vida después de la tormenta

Después de perder su vivienda, ambos comenzaron una larga travesía sin un lugar al cual llamar hogar. Pasaron cerca de seis meses en un albergue temporal instalado en una escuela y, posteriormente, otros seis meses en una vivienda que les prestaron. Ante la falta de un hogar propio, se vieron obligados a alquilar, pero este gasto dificultaba cubrir las demás necesidades de la familia.

“No es por nada, pero, la verdad, había veces en que nosotros nos quedamos por pagar el alquiler, nos quedamos hasta sin comer.”

La imposibilidad de pagar un alquiler llevó a Manuel a migrar al campo. Allí consiguió trabajo como cuidador de un terreno, lo que le permitió acceder temporalmente a una vivienda sin asumir el costo de un alquiler. En estas circunstancias se mantuvo durante varios años hasta que Hábitat para la Humanidad puso en marcha un proyecto que le abriría una nueva oportunidad.

Un rayo de sol en medio de la lluvia 

Incluso después de perder su casa, Manuel continuó abogando por las familias de su comunidad. Muchas también habían quedado sin vivienda tras el paso de los huracanes, y aunque realizaron diversas gestiones en busca de apoyo, durante un tiempo sus esfuerzos no se vieron materializados. 

Posteriormente, sostuvo una conversación con el alcalde, con quien ya había gestionado apoyo en varias ocasiones. Fue entonces cuando recibió la noticia.

“Hábitat para la Humanidad te va a hacer tu vivienda. Es una institución que te van a hacer tu vivienda donde vos y tu hija van a vivir tranquilos. Ya no vas a tener que andar para allá ni para acá.”

Al recibir la noticia, Manuel brincó de felicidad. Se agendó una entrevista en la vivienda donde residía entonces para iniciar el proceso y, desde ese momento, se abrió un camino de esperanza. Manuel estaba feliz y esa alegría se duplicó al notar que su hija la compartía.

“Cuando ella se dio cuenta, de repente, cuando ya me fueron a entrevistar, que fue Hábitat para la Humanidad, a mi casa, a entrevistarme, que ya era para mi vivienda, ella se puso bien alegre.”

“Cuando ella se dio cuenta, de repente, cuando ya me fueron a entrevistar, que fue Hábitat para la Humanidad, a mi casa, a entrevistarme, que ya era para mi vivienda, ella se puso bien alegre.”

Manuel recuerda con emoción el momento en que recibió su vivienda, en marzo de 2026. La entrega se realizó en un evento al que asistieron miembros de la comunidad y el alcalde. Fue una jornada cargada de emoción, en la que no faltaron las lágrimas entre los presentes.

En ese momento me acordé, cuando me entregaron las llaves de mi casa, me acordé de cómo había sido destruida mi casa

“En ese momento me acordé, cuando me entregaron las llaves de mi casa, me acordé de cómo había sido destruida mi casa, cómo me la habían llevado los huracanes y luego sentí aquella emoción y aquella alegría al saber que Dios me estaba entregando lo que había perdido.”

Una nueva vida

La nueva vivienda de Manuel y Raquel forma parte del proyecto Vivienda segura para familias vulnerables al cambio climático, desarrollado en Omoa, Cortés, al norte de Honduras. La iniciativa permitió la construcción de treinta y dos viviendas para igual número de familias que, como la de Manuel, necesitaban un hogar seguro después de haberlo perdido todo durante los huracanes.

La construcción de las viviendas fue un esfuerzo conjunto de Hábitat para la Humanidad, el gobierno local, otras organizaciones humanitarias y la propia comunidad. Hábitat aportó materiales y las familias contribuyeron con mano de obra. Entre las personas beneficiarias hay muchos a quienes Manuel llama compañeros y que hoy cuentan, finalmente, con un lugar al cual llamar hogar.

“Sé que mi hija tiene una vivienda digna y que, gracias al Señor, pues también mis vecinos son calidad.”
Raquel y su padre tienen cinco meses de vivir en una vivienda adecuada a sus necesidades.

Raquel y su padre tienen cinco meses de vivir en una vivienda adecuada a sus necesidades.

Con una vivienda digna, Manuel puede ahora destinar más recursos a la educación de su hija y al crecimiento de su negocio de venta de helados y productos lácteos. Además, vive en una comunidad segura, donde puede dejar afuera su motocicleta, su principal herramienta de trabajo, con la tranquilidad de saber que está protegida. En su nuevo entorno también ha fortalecido los lazos con sus vecinos y consolidado un verdadero sentido de comunidad.

“Pues a mí lo que me da más fuerza es ver a mi hija que va creciendo sanamente. Y que ella va aprendiendo poco a poco de lo que su padre le va enseñando.”
Manuel se gana el sustento con la venta de productos lácteos como helados

Manuel se gana el sustento con la venta de productos lácteos como helados. Con este dinero, su prioridad es apoyar los estudios de su hija.

La historia de Manuel muestra el desafío que atraviesan quienes pierden su vivienda, pero también la esperanza de encontrar un hogar y la satisfacción de obtenerlo. En este cincuenta aniversario, su voz se une a la celebración de la campaña Abramos la puerta. Si te interesa apoyar este proyecto en Honduras, dona en este enlace. También puedes contactarnos para explorar oportunidades de colaboración personal o a través de tu empresa.

“El mensaje para los padres y madres es que no den el brazo a torcer, que no abandonen primeramente sus hijos, que sea como se sea, uno sale adelante de la forma que sea, porque Dios está con uno siempre y cuando uno abandona un hijo es escasez que trae hacia el hogar y cuando uno abraza a sus hijos es bendición para su hogar que trae.”

English version

Lives Saved, Home Lost

After their home was destroyed by Hurricanes Eta and Iota, Manuel and his daughter moved through several temporary shelters until, with the support of Habitat for Humanity, they were able to access safe and decent housing. His story joins 16 other voices commemorating our 50th anniversary.

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