16 voces
Myriam, Ecuador
Ecuador, World Vision
Un piso seguro para caminar y jugar
Myriam nos recibe en Colta, Chimborazo, Ecuador. La casa en la que vive con su esposo, Segundo, y sus dos hijos, Jesús y Sisa, es el hogar donde el marido se crio. Sus suegros se mudaron a otra propiedad y les heredaron la estructura donde han establecido su hogar, hace ya diez años. Aunque su lengua nativa es el kichwa, Myriam realiza la entrevista en español para que podamos comprender con todo detalle su historia.
Su hijo mayor se llama Jesús, de cinco años. Ama jugar con su bicicleta y dice que sueña con ser como Richard Caparaz, famoso ciclista ecuatoriano. Su hija menor es Sisa, de tres años, a ella le gusta jugar a la casita y con sus muñecas. Hasta hace poco tiempo, estos niños y sus padres vivían en una casa con piso de tierra. Gracias a nuestro trabajo en alianza con World Vision Ecuador, ahora cuentan con un piso de concreto.
La voz de Myriam representa el testimonio de una de nuestras iniciativas emblemáticas: 100 mil pisos para jugar. Su voz refleja la experiencia de las más de treinta cinco mil vidas que hemos impactado con este esfuerzo en Latinoamérica y El Caribe.
“Al varoncito le gusta la bicicleta, le gusta mucho andar. Ve al Richard Carapaz, entonces, él quiere ser como él. Dice que quiere andar rodando por todas partes en la bicicleta. Por eso, hasta el papá le va a dejar en la escuelita, que estudia acá arriba, va a dejarlo en la bicicleta” -cuenta Myriam.
Los problemas del piso de tierra
Colta tiene aproximadamente 9.000 habitantes y una población mayoritariamente indígena: el 87% de sus habitantes se autoidentifica como indígena. Las condiciones socioeconómicas son especialmente complejas: nueve de cada diez familias no logran cubrir sus necesidades básicas, entre estas contar con una vivienda de calidad, acceder a servicios básicos, educación y disponer de los recursos suficientes para cubrir los gastos mensuales. Una familia vive, en promedio, con alrededor de USD 190 al mes.
Myriam se dedica al quehacer del hogar y a cuidar de sus hijos.
La casa de Myriam tenía piso de tierra, paredes de bloque sin enlucir y techo de zinc. El piso, en particular, era un problema para Sisa, su hija menor, quien tiene pie equinovaro, una condición que dificultaba que pudiera caminar sobre el piso de tierra sin caerse. “Ella se caía, ... se lastimaba. A mí también me daba pena y ella sabía llorar” -narra Myriam. “Entonces, yo decía: ‘¿qué hago?, ¿cómo hago?’ ‘¿cómo mejoro la casa para tener un piso plano?’ ... pero Dios me lo escuchó [sic]. Vino este proyecto de World Vision, de Hábitat y del municipio. Entonces, ahí yo me sentía una alegría [sic] .”
Juntos, construimos 100 mil pisos para jugar
Hábitat para la Humanidad y la Fundación Interamericana de Cemento (FICEM) comenzaron en 2022 un proyecto con una meta ambiciosa: reemplazar 100 mil pisos de tierra por concreto para finales del 2026. La iniciativa se encuentra actualmente en trece países. En algunos de estos, como Colombia, operamos a través de aliados. En Ecuador, World Vision es quien se encarga de ejecutarlo, a través de un programa que atiende no solo la necesidad de viviendas adecuadas, sino también problemas de desnutrición y enfermedades en niñas y niños.
Hemos cambiado instalado casi 39.000 pisos de concreto en la región. Ahora muchas personas como Myriam y sus hijos pueden jugar y dibujar juntos.
En este país, el proyecto se llama 200 pisos para jugar y se desarrolla en Colta, provincia de Chimborazo. Myriam supo del programa por su participación en actividades del municipio de Colta. Se enteró en un taller y completó la aplicación para que el técnico pudiera visitarla. Felizmente, fue seleccionada.
El proceso de construcción fue rápido. La mezcla se realizó en un día y, al otro, vinieron a alisarlo. Dos días fueron suficientes para impactar muchos aspectos de su vida. Myriam explica cómo el piso ha impactado positivamente en ella y en su hija, pues la niña ya no se cae y ambas se sienten más seguras, felices y tranquilas.
Pisos de concreto para jugar
En Colta, las oportunidades para niñas, niños y adolescentes también están marcadas por la desigualdad. Solo tres de cada diez niñas y niños menores de cinco años acceden a servicios de atención a primera infancia y tres de cada diez adolescentes mujeres no asisten a la educación secundaria.
Nuestras investigaciones han demostrado que el juego es un elemento clave en el desarrollo de los niños. Un piso de concreto le ofrece a niñas y niños oportunidades para divertirse de forma segura, mientras sus padres pueden cuidarlos.
Jesús, de cinco años, aprovecha el piso para jugar a construir casas, edificios y hasta barcos. Igualmente, su hermana Sisa, de tres, le gusta jugar a cocinar.
La salud empieza con un hogar
Desde Hábitat, hemos estudiado el impacto de los pisos de concreto en la salud. Esta mejora ha reducido las enfermedades respiratorias, diarreicas y de la piel en un 17 % en Honduras y en un 19 % en Guatemala. Myriam coincide: “Mi hija tenía lo que es alergia a la tierra, porque ella, si jugaba en el piso o de repente caía cualquier alimento al piso, ella cogía así de una y se lo ponía en la boca y ella ya le empezaba a salir los granitos por todo lado del cuerpo.”
Con el piso de concreto, ya no tiene este problema con Sisa. La comida, en general, se contamina menos y Jesús también se enferma con menos frecuencia.
En el municipio de Colta, solo 3 de cada 10 niños menores de 5 años acceden a servicios de atención.
Más allá de un piso
Las mejoras en la salud provienen no solo de la construcción del piso de concreto. Gracias a este empujón, la familia de Myriam se ha motivado a realizar otras inversiones. Han colocado un mesón de ladrillo con baldosas, también han podido alzar la cocina y poner agua entubada.
“Ahora tengo la comodidad de preparar los alimentos más limpios que antes. Ahora [la cocina] no está con tierra, no está así con lodo, digamos.”
El proyecto ejecutado por World Vision incluye no solo el componente de mejoras en la vivienda, las familias también reciben capacitación y seguimiento personalizado mensual en alimentación saludable, higiene y agua segura. En Colta, las familias dependen principalmente de actividades como la agricultura, la ganadería y el comercio de productos como cebada, cebolla, haba, papa, quinua, fréjol, brócoli, zanahoria y trigo. La situación nutricional refleja estas condiciones.
En la provincia de Chimborazo, el 33,5% de niñas y niños vive con desnutrición crónica infantil (DCI), una condición que afecta especialmente a menores de cinco años y que está relacionada con múltiples factores: alimentación, acceso a agua segura, higiene, condiciones de vivienda, acceso a servicios de salud y prácticas de cuidado.
Antes del proyecto, la familia de Myriam consumía agua directamente de la llave, no siempre lavaba los alimentos y el lavado de manos se realizaba únicamente con agua. La presencia frecuente de moscas también representaba un riesgo para la salud de Sisa.
Durante el acompañamiento, Myriam fortaleció sus conocimientos y actualmente mantiene el lavado de manos antes de manipular y consumir alimentos y presta mayor atención a la alimentación y los controles de salud de sus hijos. Ella añade: “Me enseñaron a hervir el agua todos los días, una persona hay que consumir en el día 2 litros diarios […]. Consumimos agua hervida, entonces, yo hiervo todas las mañanas, eso hasta terminar consumimos”.
Seguimos construyendo pisos de concreto
En nuestro cincuenta aniversario, la historia de Myriam se une a las 16 voces de Hábitat para la Humanidad. Ella representa a todas aquellas familias que han mejorado sus condiciones de vida gracias a un piso de concreto. Esta mejora es el arranque de nuevas oportunidades. Abramos la puerta a la oportunidad de cambiar sus vidas para más familias. Si tú o tu empresa quieren aliarse con la iniciativa, puedes donar, o contactarnos.