Una vivienda digna mejora la salud
Hábitat para la Humanidad lanza la campaña Abramos la Puerta para concienciar sobre la necesidad global de vivienda
Sabiendo la importancia que tiene un hogar para las familias y su impacto en las comunidades, junto con nuestros socios, Hábitat para la Humanidad lanza su campaña global “Abramos la Puerta” para concienciar sobre la crisis mundial de la vivienda y movilizar a la gente de todo el mundo para que actúe.
Abramos la puerta
Desde nuestra fundación en 1976, hemos logrado que más de 65 millones de personas, en más de 60 países alrededor del mundo, disfruten de viviendas dignas y asequibles.
100 mil pisos de concreto para jugar y estudiar
La iniciativa 100 mil pisos para jugar, presentada en 2022, busca sustituir 100 mil pisos de tierra o en mal estado, por pisos de concreto en viviendas vulnerables de la región al 2028. Uno de los principales impactos tiene que ver con la incidencia del piso en el tiempo que destinan los niños al estudio y el tiempo que pasan en sus casas.
Empoderamiento y oportunidades para las mujeres
En Hábitat para la Humanidad entendemos que el acceso a una vivienda digna también es una cuestión de derechos, empoderamiento y oportunidades para las mujeres. #DíaInternacionalDeLaMujer
Proyectos FOI América Latina y el Caribe
Iniciativas que mejoran infraestructura y transforman condiciones de vida, fortalecen capacidades locales y abren oportunidades económicas. El resultado es un impacto medible en salud, dignidad y resiliencia para comunidades que enfrentan brechas históricas en acceso a servicios básicos y vivienda adecuada.
Cinco razones para invertir en vivienda resiliente
La vivienda resiliente se asocia con beneficios a la salud, la educación y el desarrollo económico de las personas.
Cinco razones para invertir en vivienda resiliente
Una vivienda resiliente es la infraestructura diseñada para enfrentar condiciones adversas (como el cambio climático o los desastres naturales), proteger la vida y los bienes materiales de las personas, así como promover la recuperación y adaptación.
Si bien la vivienda adecuada asegura condiciones de bienestar para las personas, ir un paso más allá hacia la vivienda resiliente, permite enfrentar mejor los peligros a los que están expuestos millones de familias en Latinoamérica y el Caribe.
¿Por qué invertir en vivienda resiliente?
- Protege la salud: una vivienda resiliente no solo salva la vida de sus ocupantes ante un desastre, sino que también mejora sus condiciones en el día a día. Estas edificaciones disminuyen las enfermedades respiratorias y los golpes de calor, también reducen la cadena de transmisión de enfermedades. Una familia que tiene una vivienda segura puede tener más tranquilidad, pues ya no está en modo supervivencia.
- Mejora la educación: las condiciones adecuadas en su casa permiten a menores de edad continuar sus estudios. Si la vivienda sobrevive al desastre, los niños pueden continuar yendo a la escuela sin interrupciones, con beneficios para su aprendizaje.
- Fomenta el desarrollo económico: la vivienda es el principal activo de una familia y puede representar hasta el 90% de sus ahorros. Si las viviendas se mantienen en pie después de eventos adversos, las familias pueden permanecer en el lugar y seguir desarrollando sus labores productivas. Además, una vivienda que promueve la salud reduce los gastos en medicina y visitas al médico.
- Ahorra en gastos de recuperación: por cada dólar invertido en vivienda resiliente, se ahorran cuatro dólares en gastos de recuperación. Cuando los Estados invierten en infraestructura capaz de enfrentar los desastres, terminan ahorrando más a largo plazo.
- Enfrenta el cambio climático y los desastres: Latinoamérica y el Caribe es la segunda región del mundo más propensa a desastres. Estos generan pérdidas económicas y retrasan el desarrollo de los países. Una mejor preparación para enfrentar las emergencias es una herramienta clave para enfrentar el fenómeno del cambio climático y sus consecuencias.
¿Cómo podemos hacerlo?
Para integrar el enfoque de vivienda resiliente en los programas de Hábitat, es fundamental adoptar una visión integral que articule tanto soluciones técnicas como capacidades de gestión. En el plano constructivo, esto implica incorporar criterios de habitabilidad, adecuación cultural, acceso a servicios básicos, así como una ubicación segura y conectada a oportunidades.
De manera complementaria, la implementación requiere estrategias organizativas sólidas y una gestión efectiva en comunicación, coordinación institucional, articulación territorial y sostenibilidad financiera, asegurando que la resiliencia no sea un componente aislado, sino un eje transversal en todo el modelo de intervención. En Hábitat para la Humanidad hemos impulsado diversas estrategias orientadas a fortalecer este enfoque, que pueden conocer aquí.
En nuestro reciente artículo, Vivienda resiliente. Un informe para Latinoamérica y el Caribe, presentamos una revisión exhaustiva de la literatura especializada que sistematiza estas estrategias y aporta evidencia clave para su implementación. Les invitamos a profundizar en este análisis, que ofrece insumos técnicos y conceptuales para fortalecer el debate y avanzar hacia modelos de vivienda social más sostenibles, inclusivos y resilientes en la región
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Celebramos la tercera edición del programa HogaRES, una iniciativa de Cementos Progreso, en alianza con Hábitat para la Humanidad, TECHO y PEDREGAL, que permitió que más de 240 personas en Guanacaste, Costa Rica, mejoraran sus hogares con pisos de concreto, creando espacios más saludables, seguros y dignos.
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En Hábitat para la Humanidad sabemos que un cambio simple puede transformar una vida entera. Reemplazar un piso de tierra por un piso de concreto mejora la salud, la seguridad y el bienestar de las familias, especialmente de niñas y niños.
Por esto celebramos la tercera edición del programa HogaRES, una iniciativa de Cementos Progreso, en alianza con Hábitat para la Humanidad, TECHO y PEDREGAL, que permitió que más de 240 personas en Guanacaste, Costa Rica, mejoraran sus hogares con pisos de concreto, creando espacios más saludables, seguros y dignos.
La evidencia es clara, sustituir pisos de tierra puede reducir hasta en un 80% las enfermedades comunes, particularmente en la niñez. Comunidades como San Buenaventura, Peñas Blancas y Las Juntas de Abangares hoy cuentan con viviendas más limpias y resistentes, confirmando que mejorar la vivienda es mejorar la vida.
Este esfuerzo se alinea con nuestra iniciativa regional 100 mil pisos para jugar, que impulsa los pisos de concreto como una solución probada para fortalecer el bienestar infantil y romper ciclos de pobreza en América Latina y el Caribe.
Cada piso instalado es un paso más hacia una región donde todas las personas tengan un hogar digno y un futuro posible.
Seguimos construyendo juntos salud, resiliencia y oportunidades.
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HogaRES
y 100 mil pisos para jugar